miércoles, 24 de junio de 2009

Populismo

Este blog se ha mantenido al margen de la campaña electoral que se desarrolla en nuestro país, escribiendo en alguna oportunidad sobre escenarios probables y modelos de comunicación de los contrincantes.
Con ese mismo criterio vamos a encarar un tema que se radico en el centro de la discusión política interpartidaria y a nuetro criterio se mantendrá hasta las nacionales "El Populismo"
Mas allá de las contiendas internas ya se manifiesta un planteamiento entre dos opciones dominantes que proponen modelos de país diferentes, los que seguramente serán motivo de desarrollo cuando pase la instancia de definir los presidenciables de los partidos.
En una simplificación para entrar al tema diremos que un modelo es el tradicional y otro el progresista que se traduce como populista lo que son cosas diferentes.
Todos conocemos el modelo tradicional así que vamos a definir que se entiende por populismo en este contexto geográfico y estadio político, con los partidos y actores en presencia.
El populismo es la filosofía que preconiza el predominio de los valores emergentes de la población por sobre los valores tradicionales a diferencia del progresismo que promueve acelerar la economía como motor de la acción política y social. Pero en el caso que consideramos el populismo esta insertado dentro del progresismo que es una coalición de filososfías heterogeneas.
Los países tienen gobiernos para alcanzar el bienestar espiritual y material de todos sus habitantes y la función distributiva del estado es la responsable de hacerlo en términos de justicia social como hacerlo es el centro de la discusión.
Una revolución es un cambio acelerado de la misma forma que una explosión es una combustión acelerada, en ambos casos el nivel de presión es el determinante del efecto, por lo cuál se debe controlarse mediante las leyes físicas en el caso de la pólvora o la norma jurídica en el social, de ahí la otra función del estado, la normativa.
Una sociedad reprentativa necesita modelos integrados en un sistema regulador para lo cuál deben estar en equilibrio (homeostasis dinámica), el problema es controlar la velocidad del cambio que esta sujeto a variables.
El modelo tradicional refiere la regulación del cambio a los valores tradicionales basado en la premisa que para constituir una nación un grupo social debe tener una cultura y tradiciones comunes.
El modelo progresista alinea el interés público atras de la economía basado en que la racionalidad del consumidor es la generadora de la información estadística necesaria para la planificación de la justa distribución.
El populismo no aplica el método, toma los comportamientos de la población y los considera determinantes subordinando los factores del potencial a intereses fragmentados, generalmente no se manifiesta como modelo, sino que marca presencia en la transición de líderes informales a formales generando representantes.
Así como se expresa puede formar parte de cualquier modelo y cualquier ideología, pero insertado en un partido político o coalición se conviente en un área adversa de los subsistemas del sistema social. En el caso que consideramos de los modelos enfrentados, se convierte en un riesgo estructural para ambos porque carece de norma jurídica reguladora que eviten se sirvan de los bienes y derechos de los demás en un marco normativo inexistente para conductas emergentes.
En definitiva el problema no es la existencia sino la concentración de comportamientos no ajustados a derecho imponiendo su voluntad sobre el contexto social porque su permanencia la transforma en doctrina y detrás de las doctrinas aparecen los doctrinarios que las fundamentan.
Lo que distingue a los gobiernos populistas no es su ideología sino la total falta de ella porque surge de movilidad impuesta a las clases sociales por lo cuál su consolidación puede ser la antesala de la opresión.
Cuando el populismo trata de convertirse en un modelo de desarrollo las contradicciones estructurales internas se agudizan llevandolo al colapso. La paradoja del populismo nacional es que está insertado en un pacto de sectores politicos y la principal amenaza son las contradicciones desarrolladas entre las clases que componen el propio populismo.
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