miércoles, 4 de diciembre de 2013

Reordenando el tablero



Hoy ya es aceptada universalmente la existencia intencional de un nuevo orden, que se inició con una fuerte desestabilización del sistema financiero en EE.UU.
Lo que siguió fue una toma de posiciones nacionales y regionales tomando como referencia las vías de comunicación por las cuáles se desplaza la producción, creando incluso la unión económica del pacífico como una respuesta al posicionamiento Ruso en el Ártico.
Quien controla el mar controla la tierra o dicho de otra forma quien controla las vías de comunicación marítimas controla las terrestres,  doctrina esta que le permitió a Inglaterra construir un imperio.
Bajo la amenaza de una guerra con una nación de 20.000.000  habitantes USA reordena a medias,  la vigencia de los tratados sobre el control del petróleo en Oriente.  Esto permite plantear un nuevo escenario, los aspirantes a gobernar y participar en las decisiones del nuevo orden mundial, hacen una exposición de su poder naval en el mar mediterráneo donde participan naciones impensadas.
La dependencia de Europa es absoluta, Inglaterra que consolida posiciones en el Sur no tiene interés en sumar un problema provocado con otros fines a riesgo de perder capacidad en el punto de privilegio que ocupa.
Argentina, que no es ajena a estas intenciones, prohíbe extraer petróleo de su plataforma continental sin autorización del gobierno incluidas las Islas Malvinas. Obviamente va a mantener este tema en el campo diplomático  como controversia, pero es un límite muy claro que le dice a Inglaterra que es capaz de manejar el conflicto e incidir en otros.
Pero la globalización que no tuvo mayores inconvenientes en integrar la materia prima y el trabajo bloqueó al sistema vigente de manejo de capital como factor de la producción, pero no pueden excluirlo entonces la única opción de cambio es modificar su modalidad operativa. 
América Latina levanta la bandera de  la justicia social para lograr apoyo político, pero no funciona ya que en esta ecuación el costo es económico, y un sistema económico perimido no puede funcionar en un sistema político doctrinariamente pensado para actuar  insertado en un sistema equilibrado por mercados nacionales y regionales regulados por tratados.
Los recursos del continente son determinantes en el nuevo orden y el Comité Global que suma los intereses de la cúpulas de poder comienzan a temer que no puedan manejarlo con la facilidad que pensaban, entonces crean un nuevo estilo de comportamiento que apunta a desestructurar la sociedad y crear un hombre nuevo mentalmente libre y políticamente condicionado.
Otro tema sensible es el comportamiento de los valores éticos a los que ya nos referimos anteriormente, fundamentalmente el religioso cuyo contacto está establecido y se está manifestando con mucha fuerza mediante inversiones en el Rio de la Plata por el Islam lo que señala otra percepción del espacio geográfico,  y por el nombramiento del Papa del Sur de la Iglesia católica que se manifiesta claramente a favor de las clases más necesitadas.
 La gran unificadora de la doctrina que se pretende imponer es la norma jurídica y sus operadores están desconcertados ante las contradicciones internas y externas así que tratan de mantenerse en el sistema para lo cual necesitan una unidad conceptual que no tienen ni a nivel colectivo ni individual.
El nuevo orden mundial necesita un gobierno, que administre y gestione las relaciones supranacionales  y ordene el sistema a partir de la función normativa porque en este momento la distributiva se está efectuando con legislación anterior a la segunda guerra mundial lo que significa que el orden está invertido.
Sin duda los actores finales comenzarán a actuar  cuando se monte la obra,  perfilamos  las bases sobre las que se va a construir el nuevo orden pero tenemos muchas dudas sobre los roles que nos asignaran como protagonistas del mismo.
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