martes, 25 de febrero de 2014

El umbral de una guerra fría

La política al igual que las Relaciones Públicas  poseen una rama de Relaciones Internas y otra de Relaciones externas llamada Relaciones Internacionales.
En lo interno funciona de acuerdo a las normas de cada nación y/o bloque, en lo exterior tratando de obtener ventajas comparativas para sus herramientas de gestión fundamentalmente económicas.
En primera instancia las relaciones exteriores tratan de convencer usando la persuasión y la presión para alcanzar sus fines, de lo cual surgen modelos de presión indirecta y de presión directa, la máxima expresión de esta última es la guerra o conflicto armado, el nivel más alto de tensión antes de una guerra se denomina "guerra fría" siempre y cuando exista equilibrio de poder entre las partes en disputa.
El  último editorial sobre geopolítica apuntó a que los lectores comprendieran  como se paraban los actores sobre el escenario y simplificar lo complejo, de modo que ahora vamos a encararlo del mismo modo y ponemos sobre el escenario a tres  participantes EE.UU-CHINA-RUSIA.
La nueva vía navegable del Ártico que era el verdadero motivo de preocupación del calentamiento global encuentra a EE.UU Y RUSIA en Buenos términos, compartiendo la problemática exterior en el marco de una estrategia de señalar diferencias en declaraciones y no interferencia en el campo real.
Las excusas de las crisis de Siria y las Coreas del Norte y del Sur sirvió para que todos los que aspiraban a tener un papel en la nueva obra presentaran sus capacidades de negociación exponiendo su poder naval, el conclave del Mediterráneo es el comienzo se apagan las luces y comienza la función.
-EE.UU. Consistente con su política de corte imperialista, es decir de imponer  su voluntad a los países que constituyen su bloque hemisférico, con su capacidad financiera incapaz de presionar como en la crisis de las deudas externas trata de diseñar una nueva forma de penetración en el Continente Sudamericano
Ensaya  hacerlo mediante un bloque económico  en el Pacífico, relacionado con Inglaterra, y  la UE por Francia  desestabilizando  los bloques regionales latinoamericanos que buscaban consolidar espacios de libre comercio dejando al ALBA fuera de juego y la UNASUR en suspenso ante la crisis Venezolana a la vez que aísla a Brasil que conjuntamente con China aparecían como las potencias emergentes  capaces de limitar su poder.
CHINA: Mediante un sistema de centralización social y el control de las vía de comunicación impuso su economía con una doctrina llamada "marketing a la china" cuyo nombre deja bien a las claras que entendió la estrategia Norteamericana pero se dio cuenta que la variable crítica era la distribución. 
Se relaciona con los países productores de materia prima del cono sur convirtiéndose en el primer mercado del Mercosur, de los mismos lugares de donde antes los tomaba Brasil quebrando la ecuación distancia precio, pero manteniendo un equilibrio razonable en el manejo comercial con la República Federativa.
Su armada representa un  planteo de poder confines diplomáticos y con su presencia disminuye la influencia que EE.UU ejerce en el Pacífico desde el fin de la segunda guerra.
Su diplomacia está orientada hacia los países asiáticos, inicialmente Corea del Sur, Filipinas, y eventualmente Japón, si tiene éxito asumirá una posición de liderazgo indiscutible en Asia usando las reglas de la economía global.
Su marina de guerra es entonces el instrumento para reformular el equilibrio de poder en Asia ejerciendo presión en el pacífico occidental, y es seguramente allí donde se afinarán los sucesos que signaran la próxima década.
China y Japón mantienen un conflicto sobre islas en el mar Oriental de China, con presencia militar de ambos en aire y mar, no es un capricho, el problema está en la soberanía de los mares circundantes,   una delicada estocada política ya que EE.UU está por tratado obligado a defender a Japón.
RUSIA: Situada entre ambos probables contendientes reclama gran parte de la plataforma submarina del Ártico de la que actualmente extrae petróleo y para dejarlo claro despliega su flota.
Esta es la situación en una zona que no tiene como dueño a ningún Estado y en su plataforma alberga un cuarto de las reservas mundiales de petróleo. Los países limítrofes con el Océano Ártico:   Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, La Federación Rusa, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia reclaman derechos sobre la zona.
En realidad el Ártico está Militarizado por disputas limítrofes entre varios países, incluso Canadá reclama una parte como aguas internas, También mantiene un diferendo con EE.UU por otra zona mientras que Rusia y Noruega se disputan las circundantes de una isla.
Esto lo refrenda que hubo una conferencia de los Jefes de las FF.AA de los países involucrados para regular aspectos de defensa comunes, algo sin precedentes mientras las cinco potencias árticas continúan reclamando soberanía sobre sus respectivas aguas adyacentes, basándose en la prolongación de sus plataformas continentales.
Hoy por hoy el Ártico está administrado por un Consejo de las naciones limítrofes pero desde la época de la URSS extrae petróleo  en forma conjunta con China de la plataforma en la cual manifiesta tener derecho.
Esto deja dos frentes abiertos, el del Pacífico y el del Polo Norte, áreas en las que nadie hace concesiones ni sobre lo cual se dialoga simplemente se establecen derechos y se sostienen con el poder de mantenerlo, como si nos hubiéramos retrotraído a la Edad Media, donde también todo era global menos el conocimiento y la riqueza.
Mientras tanto Gran Bretaña se deja caer al sur, lo que ellos llaman "el fin del mundo" para comenzar  la extracción de petróleo, el Gobierno Argentino reacciona de inmediato y destina fondos a las FF.AA que desmanteló para su reorganización, con la misión de crear una fuerza de tarea que incluye submarinos, barcos de última generación, drones, y personal altamente calificado.
Gran Bretaña ve con preocupación esta actitud y manifiesta que cualquier incremento en los gastos militares de Argentina en este momento es muy peligroso, porque su aliado natural está comprometido en otros frentes y la situación relativa no la favorece como en el conflicto anterior. 



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